Monday, June 16, 2014

Conversaciones con la almohada

Aquí entre las penumbras, buscando a Morfeo y esperando a que llegue finalmente. Doy vueltas y vueltas no solo sobre mi cama sino también a aquel pensamiento de las casualidades o destinos, realidades que ocurren porque sí, como los sueños que llegan a la mente y nos muestran un lugar junto con personas distintas.

No, por si se lo preguntan, no vivo un sueño. No me refiero tampoco a que se me haya hecho realidad alguno. Solo pienso como vamos caminando esta ruta llamada vida, encontrándonos un paisaje con flores, piedras preciosas y rocas amorfas en el camino. Aguas, lagos, mares, ríos y montañas cada una con una lección, porque pienso firme en que nada pasa o está en vano por nosotros.

Como hoy en mis pensamientos, mientras espero la llegada de Morfeo, siento que vivo la vida como una Rayuela dando un salto a cada lado, tirando una piedrita hacía cierto destino que finalmente me llevará al cielo. A veces pisando la raya para tener que devolverme un poco y lanzando y lanzando aquel artefacto que me de el permiso de entrar o no en alguna casilla.

Mi vida la reconozco así, saltando en una pata aventurera que me transite por los lugares en los que debo estar, alcanzar su cielo y devolverme. También transitar por personas, alcanzar su cielo, el brillo y esperar si debo o no quedarme allí con ellas, como bien diría Frida Kalho o más bien parafraseándola "en donde no puedas amar, no te quedes por mucho tiempo". Es cierto, a pesar de que no tengo miedo a amar a alguien nuevamente, supongo que alguna señal se pronunciará para hacer que mi cuerpo salga de su cárcel para amar, porque después de esperar como Penélope entre sus tejidos a su amado, mi ritual no es distinto aunque yo solo espero encontrármelo en el camino para que esté a mi lado sin peros ni paraqués de por medio. Solo que su mano acceda a la mía, sus pasos continúen junto a los míos. No necesito más para continuar saltando en mi rayuela, no solo para evadir las líneas que separan sus números, sino esta vez para alcanzar su cielo y el mío.

Lo que ahora se convierte en una bonita perspectiva romántica, lo más parecido a un sueño mientras sigo invocando a Morfeo...En parte lo pienso, dando tumbos, devolviéndome unos pasos y mejor guardándome lo que aún ni siquiera siento. Es como un espejismo, el oasis en medio del desierto en el que vive mi soledad hoy...Allí ya viene el sueño, viene viene...
Hola Morfeo...

No comments: